Skip to content

b. Programa Desarrollo Alternativo CPAL

 

 

PROGRAMA DESARROLLO ALTERNATIVO CPAL – COMPARTE

Tras el fracaso de décadas de desarrollo, 25 años después de la solemne declaración aprobada porla Asamblea Generalde Naciones Unidas, el 4 de diciembre de 1986, sobre el derecho de los pueblos al desarrollo y de otras iniciativas que se han planteado, nos encontramos con que el “desarrollo” propuesto, no ha cumplido sus expectativas y promesas en relación con la conquista de la prosperidad, de una distribución justa y equitativa de la riqueza producida o de un mejor control de la sociedad con el medio ambiente,  salvaguardando la sostenibilidad de nuestra civilización y para el beneficio de las generaciones futuras.

Hoy por hoy la concentración del capital y la riqueza ha llegado a límites difícilmente imaginables hace 30 años. Ya son 1750 millones de personas que sobreviven en condiciones deplorables y los que mueren de hambre aumentaron de 850 millones en 1996 acerca de 1.000 millones hoy. Tal situación, nos invita a seguir actuando y no dejar incansablemente de buscar caminos para superar la estructura organizativa de la producción y distribución de la riqueza, así como la estructura del comercio impuestas por el sistema económico mundial que está en la raíz de la crisis: “No queremos ni podemos aceptar pacíficamente que las medidas económicas implementadas en los últimos años prácticamente en todos los países de América Latina y del Caribe, sean el único modo posible de orientar la economía, ni que el empobrecimiento de millones de latinoamericanos sea a costo inevitable de un futuro desarrollo. Atrás de esas medidas económicas, subyace una cultura, una concepción de persona humana y una estrategia política que es necesario evaluar, teniendo frente a nuestro ojos los modelos de sociedad a los que aspiramos y por los cuales trabajamos, junto con tantos hombres y mujeres, movidos por la esperanza de vivir y dejar para las futuras generaciones una sociedad más humana y más justa”  [1]

El grito que llega a los oídos del Dios liberador, exige cada vez más respuestas de nuestra parte. Tenemos frente a nosotros una gran responsabilidad, sin que por ello nos sintamos iluminados para ofrecer fórmulas mágicas: “El cuestionamiento al modelo de desarrollo vigente supuso un punto de partida necesario para abordar lo que implica la apuesta a favor de propuestas alternativas. La desigual distribución de la riqueza, del poder o de los bienes de la tierra es, hoy en día, más evidente y escandalosa que años atrás. Esta inequidad muestra la incapacidad del modelo vigente para solucionar los problemas económicos, sociales, políticos y ambientales que hoy aquejan a la humanidad.”[2]  Creemos y estamos convencidos que hay algo que tenemos que seguir haciendo y creando cosas nuevas que respondan a estos retos.

Ante esta sociedad desigual e injusta de la que hacemos parte, con un orden económico, que consideramos no puede continuar y debe cambiar, la CPAL y sus diversos programas animados y acompañados por el sector social, no quisiéramos permanecer en silencio e impávidos. Tenemos claridad que: “Después de muchos años de dominio de una determinada concepción del desarrollo, asistimos a un debate, como nunca se había dado antes, que cuestiona esa visión por resultar inadecuada para afrontar los retos actuales. Su característica fundamental era el énfasis en el crecimiento económico como objetivo prioritario, dando por supuesto que, una vez conseguido éste, se alcanzarían los demás objetivos de bienestar.”[3]

Nos ponemos en camino humildemente desde lo que somos y tenemos, y por ello, nos situamos no como quien sabe las respuestas, ni como quien cree que todo es malo o no sirve, o bien, como quien tiene o aspira a tener verdades sobre los llamados modelos de desarrollo que más nos convienen a todos. Sabemos que es un camino arduo y complejo, pero queremos seguir en esta ruta de lo incierto y de lo nuevo, partiendo de la reflexión de nuestras prácticas, las cuales ya venimos desarrollando. Sabemos que estamos dando algunos pasos necesarios para ir cualificando lo que hacemos, esperando ofrecer un aporte significativo a la sociedad en que vivimos.

Como lo hemos expresado en nuestra memoria de lo que hemos ido concluyendo juntos: “Reconocemos la urgente necesidad de una ruptura radical con el paradigma de las políticas de ayuda que, bajo un discurso progresista acerca de la participación, la propiedad y los resultados, siga dando prioridad a las medidas de liberalización del mercado, la aceleración de la deuda, la privatización, la desregulación, la austeridad fiscal, la flexibilización y la precarización de los mercados laborales. Tenemos que inventar nuevos modelos de desarrollo que respeten los derechos de los pueblos y el medio ambiente y aporten a la solución de la crisis sistémica actual, abordando las causas fundamentales de las inequidades.”[4]

Los provinciales de la  CPAL en su carta sobre el neoliberalismo del año 1996, ya hace 15 años, afirman algo que nos parece de vital importancia y que es parte de lo que nos proponemos en un programa como el COMPARTE: “Una de las responsabilidades más urgentes consiste en pasar del análisis crítico a las propuestas. Tenemos que presentar alternativas viables para un desarrollo humano y sostenible, orientado para el bien común, que asegure la realización de todos nuestros hermanos y hermanas, presentes y futuros en armonía con la naturaleza”[5]

El interés común por dotar de significado a lo que comúnmente hemos llamado “desarrollo alternativo”, ha originado en este inicio de proceso, una fértil reflexión que nos dio la posibilidad de elaborar una serie de rasgos que nos permitieron confirmar algunas de nuestras apuestas y reorientar otras acciones continuando nuestro camino: “Una de las primeras confirmaciones que tuvimos fue, que no existe un único modelo alternativo de desarrollo, sino varios y, diversas lógicas que son complementarias. No obstante, encontramos algunos rasgos característicos que nos sirven para identificar lo alternativo en cualquier proceso de desarrollo que impulsamos, con el fin de aportar a una transformación social que desmonte las estructuras de explotación social establecidas.”[6]

En nuestra primera aproximación común a la problemática de desarrollo, tenemos de hecho ya algunos resultados y pistas obtenidas. Algo hemos caminado en esta búsqueda y por ello, nuestro programa tiene como propósito ahondar en las intuiciones, en evaluar nuestras prácticas, compartiéndolas y fortaleciendo las que han sido exitosas, las cuales aportan a lo alternativo que queremos: “El desarrollo que queremos supone romper con la lógica económica y social imperante y, además, entretejer nuevas lógicas que nos permitan definir, acordar democráticamente y ensayar otras maneras de concebir el bienestar y otras formas de construir vida buena para todas las personas”[7]

Nos motiva desde el fondo de nuestra vocación cristiana lo que los provinciales expresan en la introducción en su carta sobre el neoliberalismo: “Nuestra principal preocupación al compartir estas reflexiones, es de orden ético y religioso. Los comportamientos éticos y políticos a que nos referimos, reflejan, en el ámbito público, los limites y contravalores de una cultura fundada en una concepción de la persona y de la sociedades humanas ajenas al ideal cristiano”[8]

Dando un paso más, el hecho que emprendamos este desafío del COMPARTE como una comunidad de aprendizaje entre algunos de los centros sociales de América Latina, entidades afines y ALBOAN, entidad de la Compañía del país Vasco en suelo europeo, es también una respuesta a lo que nos impulsaban los provinciales de la CPAL hace unos años: “Los problemas tienen connotaciones diferentes e intereses distintos en una y otra parte del continente. Ha llegado el momento de que los jesuitas latinoamericanos, unidos, compartan con nuestro hermanos jesuitas del norte y asumamos juntos, en toda su complejidad, búsquedas comunes para el bien de la comunidad humana de continente a cuyo servicio estamos en la Iglesia”[9]

A las y los que nos vinculamos y asumimos con pasión esta búsqueda de una mejor calidad de vida para todas y todos, nos impulsa la esperanza de que “otro mundo es posible” y por ello, coincidimos también con los provinciales de América Latina de la CPAL, que afirman que: “Gracias a Dios, hay iniciativas de transformación, por parte de grupos culturales y étnicos, de movimientos sociales y de género, que anuncian el surgimiento de un mundo nuevo. Inspirados y animados por estos esfuerzos, queremos ayudar a construir una realidad más próxima al Reino de justicia, solidaridad y fraternidad, anunciado por Jesús en el Evangelio, una realidad social en la cual todos los hombres y mujeres puedan vivir con dignidad”[10]

En definitiva frente a esta realidad, como hemos concluido en lo que va de nuestro proceso común: “Se plantean nuevos retos y desafíos, de generación de propuestas alternativas, de consolidación y de dar viabilidad a prácticas y experiencias que personas de distintos lugares del mundo están poniendo en práctica. Se trata de profundizar en nuestra acción social y política que se va construyendo desde abajo, dando poder social a los grupos y comunidades con las que caminamos.”[11]

 

Alfredo Ferro sj

Delegado y coordinador sector social CPAL

Río de Janeiro, Brasil diciembre de 2011

 


[1] CPAL, “El Neoliberalismo en América Latina – Carta de los superiores provinciales de la Compañía de Jesús de América Latina – Documento de Trabajo, Ed. Loyola, São Paulo, Brasil, 1996.

[2] ALBOAN, El desarrollo alternativo por el que trabajamos – Aprendizajes desde la experiencia – Experiencias 6, ALBOAN, Bilbao 2011

[3] Ibid…

[4] Ibid…

[5] CPAL, “El Neoliberalismo en América Latina – Carta de los superiores provinciales de la Compañía de Jesús de América Latina – Documento de Trabajo, Ed. Loyola, São Paulo, Brasil, 1996.

[6] ALBOAN, El desarrollo alternativo por el que trabajamos – Aprendizajes desde la experiencia – Experiencias 6, ALBOAN, Bilbao 2011

[7] Ibid

[8] CPAL, “El Neoliberalismo en América Latina – Carta de los superiores provinciales de la Compañía de Jesús de América Latina – Documento de Trabajo, Ed. Loyola, São Paulo, Brasil, 1996.

[9] Ibid

[10] Ibid

[11] ALBOAN, El desarrollo alternativo por el que trabajamos – Aprendizajes desde la experiencia – Experiencias 6, ALBOAN, Bilbao 2011

Anuncios
A %d blogueros les gusta esto: